Mi profesor de biología del instituto decía que nacer es como asomar la cabeza desde el océano de la historia para poco después volver a sumergirla con nuestra muerte. Esta imagen da una idea de intrascendencia contra la que no puedo sino revelarme, y la mejor manera de hacerlo es asegurarme de dejar la impronta de mi paso por este mundo en la mente de los demás. Por esto decidí hacer un blog, que no pretende repetir la voz de otros (aunque a veces lo hará), sino compartir mi forma de entender lo que me rodea y de que los demás aporten su opinión. Este es parte de El Granito de Arena que quiero dejar.
Somos 7.000.000.000 personas en este planeta. Ninguno de nosotros ha elegido dónde nacer, qué neuronas tener o cómo percibir; y la mayoría de las veces tampoco elegimos las experiencias que vivimos. Esto hace que la opinión de una o unas pocas sea poco relevante, y que sólo una conciencia colectiva, la suma de muchas mentes interconectadas, pueda llevarnos a entender. Este es El Granito de Arena que quiero añadir a esa conciencia colectiva.
Las personas somos animales evolucionados en el Paleolítico que viven en el siglo XXI. Esto nos hace tener defectos difíciles de salvar, defectos que nos desadaptan al tiempo en el que vivimos. Pero al nombre "animales" hay que añadirle el apellido "racionales". Es precisamente la Razón lo que nos hace personas, lo que consigue que (con más o menos esfuerzo) superemos nuestro egoísmo (no maldad) innato y seamos más Humanas. Con este blog pretendo dedicar parte de mi vida a combatir mi naturaleza animal mediante el altruismo, denunciando y llamando a la lucha contra aquello que provoque sufrimiento ajeno. Es parte de El Granito de Arena que quiero dar.
Finalmente quiero mencionar al culpable último de que esté escribiendo este blog. El Movimiento 15M. Las indignadas hemos sido halagadas e insultadas, utilizadas, repudiadas y apoyadas. Mi experiencia es que poca gente tiene una opinión clara sobre el 15M. Pero sí sé lo que opino yo de él. El Movimiento me ha hecho abrir los ojos, pasar de vivir en la indiferencia a vivir conectado al mundo que me rodea, despojarme de la idea repetida una y otra vez de que lo que una sola ciudadana pueda hacer no cambia el rumbo de la historia y creer en las personas y en el poder de la palabra. El 15M, pacifista e imparable, es el que ha echado a rodar El Granito de Arena.
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