domingo, 24 de junio de 2012

La desilegalización de Sortu

El miércoles el Tribunal Constitucional desilegalizó (puesto que todos los partidos políticos españoles son de por sí legales) a Sortu. La reacción ha sido como se esperaba: rabiosa.


El odio hacia ETA pese a ser justificado no está bien dirigido. No se rechaza la violencia como tal, se rechaza a toda ETA y su entorno. Pero el problema con ETA no es el fondo (buscar la independencia de un pueblo es perfectamente legítimo, estemos o no de acuerdo) sino la forma, puesto que la violencia no puede estar justificada ni siquiera en una pseudo-democracia como la nuestra. Por tanto, ETA sin violencia no debería ser objeto de la ira de los españoles, ya que dejaría de ser una organización terrorista para pasar a ser una organización democrática con sus propios objetivos, como cualquier otra.


Pero ¿qué es Sortu? La Policía encuentra indicios de relación con ETA. No sé si esto es cierto, Esperanza Aguirre parece tenerlo muy claro diciendo que por qué no llamamos al partido político ETA directamente. Poniéndonos en el peor de los casos, el de que ETA haya planeado la creación de Sortu para entrar en el juego democrático, veremos que eso es exactamente lo que el estado de medio-derecho en el que vivimos le ha estado pidiendo a la organización terrorista desde el 78; que dejasen la violencia, que utilizasen la política y la democracia para conseguir sus objetivos, y ahora que lo hacen, quieren ilegalizarlos. Con esto, los reaccionarios anti-Sortu empujan a ETA de vuelta a la violencia.


Los que no quieren a Sortu desilegalizada dicen que si llega a las instituciones ETA habrá ganado. Esta idea me lleva a pensar que hay cierto infantilismo en la forma de ver la confrontación Estado-ETA, que se toma como una lucha entre buenos que siempre son buenos y malos que siempre son malos y no como el enfrentamiento entre los mecanismos pseudo-democráticos de decisión y la imposición mediante las armas. Si ETA entra en las instituciones democrática y pacíficamente, no habrán ganado ellos, habremos ganado todos.

Por último, se justifica la ilegalización por el riesgo de que Sortu desde las instituciones facilite la labor violenta de ETA. No hay pruebas de que esto vaya a suceder. Sortu rechaza tajantemente la violencia en su estatuto y no se ha demostrado conexión entre el partido y el terrorismo etarra. El estado de pseudo-derecho tiene mecanismos suficientes para ilegalizar a Sortu a posteriori si se observara connivencia con el terrorismo, por ello el TC rechaza limitar derechos fundamentales recogidos en la Constitución Española sin motivos demostrables.

Por todo esto, me alegro de que exista un Tribunal que vele por el cumplimiento de la Carta Magna y que evite que el odio irracional viole la libertad de los ciudadanos.

Suerte a Sortu.

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