lunes, 2 de julio de 2012

La desequilibrada pasión por el fútbol

He ido a un bar a ver los dos últimos partidos del equipo que llevaba la bandera española (después explicaré esta nomenclatura). En ninguno duré más de 20 minutos. Tras el primero me uní al coro de personas que se quejaban del exceso de pasión por el fútbol y la tibieza ante otras cuestiones más importantes. Voy a explicar esta idea:

Cada situación en la vida tiene una trascendencia. Está claro que ésta será diferente dependiendo de cada persona (no es igual de importante para mí el hecho de que Juan gane la lotería si Juan es un desconocido, que si es mi padre, que si soy yo). Sin embargo, creo que es posible distinguir la relevancia de un evento en términos absolutos, independientemente de quién lo viva. Así, en términos cuantitativos, ganar 1 millón será más trascendente en la vida de alguien que ganar 1000 euros, y esto a su vez más que ganar uno. Teniendo en cuenta esto, la reacción del individuo será más o menos proporcional a la relevancia del acontecimiento. Encontrarse un euro por la calle le hará tal vez sonreír, ganar 1000 euros, le hará reír y ser feliz mientras imagina en qué gastarlo y si gana 1 millón gritará y llorará y verterá champán sobre cualquiera que se ponga a tiro. Esto es equilibrado.



Frente a esto, encontramos al fútbol, un juego respetable como cualquier otro, y cuya trascendencia es exactamente la misma que la de cualquier otro: muy poca. Meter un balón en una portería no mejora la vida de los espectadores, no ganan ni pierden, no alivia el sufrimiento de sus semejantes. Nada. Sólo hará más ricos a los que ya lo son. Pese a esta trascendencia ínfima, la reacción es explosiva, como cualquiera que haya decidido ver un partido con más personas habrá experimentado.



Esto no sería llamativo si estas mismas personas respondiesen tan efusivamente a situaciones de mayor importancia. Sin embargo, vemos que lo que realmente importa, lo que cambia la vida de la gente, para mejor o para peor, pasa sin pena ni gloria. Se esgrime el argumento de que ya se está sufriendo suficiente como para tener que fijarse en los problemas de los demás; pero no sólo lo negativo es importante. No hace tanto que hemos asistido a la Primavera Árabe; en Egipto se ha derrocado a un dictador de forma pacífica y se ha establecido un régimen democrático en el que son los ciudadanos, y no la violencia, los que eligen el destino de sus vidas. ¿Es esto importante? ¿os parece o no trascendente que millones de personas pasen de vivir bajo el yugo de un mafioso apoyado en las armas a decidir libre y democráticamente cómo quieren que sea su vida y la de sus descendentes? Pues bien, no se vio ni de cerca la movilización que ha habido con la Roja, no hubo gritos en las calles españolas, no hubo camisetas, ni gorras, ni pitidos de coches, nadie se bañó en las fuentes, ningún programa televisando la Revolución consiguió el 82,5% de share como ocurrió con el partido España-Italia.

¿Es inmoral alegrarse porque el equipo que has decidido apoyar gane? No. ¿Es inmoral no alegrarse porque la vida de millones de personas mejore? No necesariamente. Pero estaréis conmigo en que no es congruente gritar y chillar de alegría porque una pelota entre cuatro veces en una portería, y pasar del tema cuando el mundo cambia. Esta es la crítica.

Dicho esto, quiero añadir un par de datos que me parecen importantes para entender lo que pasó ayer, aunque no tenga mucho que ver con el tema de esta entrada:

  1. Una de las frases más dichas ayer y hoy es, probablemente, "España ha ganado la Eurocopa". Pues bien, esto es falso. La Eurocopa no la ha ganado España, la ha ganado la EMPRESA PRIVADA llamada Selección Española S.A.
  2. Los trabajadores de Selección Española S.A. (los jugadores) son premiados con una prima de 300.000 euros por ganar la Eurocopa (recuérdese que sólo meten balones en porterías, que será muy complicado, pero ya está) que NO TRIBUTAN EN ESPAÑA. En el mundial se lo pagaron en una cuenta en Suiza, y tributó en Sudáfrica. Esta vez se hará algo parecido.
  3. El resultado de lo anterior es que la empresa privada Selección Española S.A. les da a los españoles tanto como a los franceses o a los portugeses: nada.

P.D.: recordad que podéis comentar lo que queráis en el cuadro de comentarios debajo de la entrada, si no sale, pinchad en el título y lo encontraréis al final de la página. Gracias.

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